Valores y prácticas


Relaciones de Amor

Estamos plenamente persuadidos al amor como nos enseñara Jesús. Cultivamos la amistad como testimonio de la presencia del Espíritu santo en nuestras vidas. Y es que este amor en comunidad es el que constituye a la iglesia en pueblo de Dios. Dar la vida por los amigos significa mucho más que morir por ellos, es vivir para la bendición del prójimo. Nuestra misión es vivir y compartir vida en el contexto de "muerte" que vivimos los latinoamericanos y caribeños. Apelamos a la imaginación liberadora para fomentar la esperanza y el desarrollo de prácticas constructivas desde comunidades alternativas. Animamos al perdón y a la reconciliación como iglesias que denuncian la injusticia, pero a su vez, la posibilidad de vivir en plenitud bajo el señorío de Cristo. 

Relaciones de Gracia

Dios nos ha dado vida plena por su gracia. Su amor surge de su misma naturaleza y es por su iniciativa que nos bendice y se brinda a sí mismo. Es así también que nos llama a la misión, a servirnos unos a otros por gracia. La misión llevamos a cabo desde relaciones de mutuo enriquecimiento, tomando conciencia que Dios nos ama a través de la acción de amor de nuestros hermanos y hermanas. Las relaciones de gracia nos llevan a buscar en nosotros aquello que puede ser de bendición para los otros. No predicamos la gracia barata, somos concientes que amar al prójimo a partir de la gracia en un mundo marcado por la ideología del mercado y el capitalismo, es un mensaje reaccionario. Por ello también es que confiamos plenamente en la provisión de Dios y vivimos en su reino según su justicia. 

Misión "encarnada" en los excluidos

En la RDC somos concientes que no existe práctica humana que no sea "encarnada" a ciertas opciones. En la Red fomentamos la encarnación como seguimiento de Jesús en nuestros contextos y en sus problemáticas más urgentes. Como lo hiciera Jesús, elegimos servir entre los más pobres y los excluidos compartiendo sus sufrimientos y sus sueños. Desarrollamos la función profética de denunciar las injusticias que sufren nuestras sociedades latinoamericanas, y también, promovemos la esperanza en el reinado de Dios. Compartimos esta esperanza desde la conformación de comunidades de fe alternativas, que con su "ser comunidad" y su mensaje testifican la posibilidad de un mundo mejor bajo la soberanía, la justicia y el amor de Dios.

Vida en el reino

Como Red anunciamos y practicamos la vida en el reino de Dios. Proclamamos el señorío de Jesucristo y su amor por la creación. Promocionamos prácticas de pacificación desde la justicia según las enseñanzas bíblicas. Al confesar a Jesucristo como Señor, anunciamos que no nos sometemos a otros "señores". Parte de nuestro ministerio es desenmascarar los ídolos que justifican la muerte de nuestros pueblos, aun los ídolos creados en nuestro pueblo evangélico. Es muy importante advertir que nuestro mensaje quiere ser fiel al evangelio del reino. Las buenas nuevas las compartimos desde la encarnación de las mismas, por ello la alegría del reino es parte vital para nuestro mensaje y nuestro convocatoria a creer que Jesús es el Salvador del mundo. 

Ser "red" como misión

Somos "red" porque es una buena manera de encarnar las enseñanzas de Jesús de amor de unos por los otros, de libertad y de igualdad. Pero sobre todo, porque nos miramos unos a otros como "obra de Dios" de la cual queremos aprender. La "red" tiene la particularidad de la mutua dependencia, sin embargo, esta se desarrolla desde libertades y desde nuestras particularidades. No fomentamos la imitación o la imposición de modelos. Por el contrario, celebramos nuestra diversidad, aprendemos de ella, y juntos servimos a Dios desde su gracia multiforme. Lo que nos une como red es el seguimiento de Jesucristo. Por ello reconocemos los diferentes dones, y también la espiritualidad y la sabiduría que poseen sus miembros para que nos edifiquemos y desarrollemos la vida y misión cristiana en el reino.

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